De acuerdo con datos tomados de las investigaciones hechas por Andrés Oppenheimer para la redacción de su libro “Cuentos chinos”, en 1999 China había tomado la decisión de hacer de la enseñanza del inglés un requisito obligatorio para todas las escuelas del país: recién en el 2005 China pudo cubrir el 90% de las escuelas. En ese entonces, la cifra era de aproximadamente 250 millones de niños, muchas veces superior tan sólo a la cantidad de niños que en ese momento estudiaban en las primarias de Estados Unidos. The Economist estimaba en el 2006 que, en dos décadas, los chinos anglohablantes superarían en número al resto de anglohablantes del mundo.
Así que, ¿por qué traer el tema del número de chinos hablando inglés? Primero, es necesario mejorar la precisión del contexto: Entre 1977 y el 2003, la Oficina de Patentes de Estados Unidos registró cerca de 1 631 000 patentes de ciudadanos o empresas estadounidenses, 537 900 de Japón, 210 000 de Alemania, 1 600 de Brasil y 1 500 de México. En el 2003, se registraron 37 800 de Japón, 4 200 de Corea del Sur, 200 de Brasil y 130 de México.
Escalofríante, ¿cierto? Pues bien, de todas las patentes de México en el 2003, apenas 4 por ciento de ellas provenían de empresas mexicanas; el otro 96 por ciento eran de las compañías multinacionales como Kimberly-Clark, Pfizer, Motorola, Hoechst y 3M. En el 2007, Corea del Sur cerró su productivo año con poco más de siete mil patentes registradas, mientras México, según “datos preliminares”, consiguió en el mismo año 173. Así que para hacer nota un poco más la diferencia: entre 2003 y 2007, Corea del Sur registró 24 mil 200 patentes y México apenas consiguió la cantidad de 743.
Ahora es necesario pensar en esto: el niño chino de 12 años que estaba con un nivel intermedio de inglés en el 2005, este año debe tener 16 o 17 años y seguramente tiene ya decidida la carrera que estudiará y que desempeñará el resto de su vida; muy probablemente esta será una ingeniería. Este joven, acostumbrado a levantarse a las siete de la mañana para entrar al colegio a las ocho, tomar clases hasta las tres o cuatro de la tarde, hacer sus deberes hasta las siete u ocho, ver televisión a lo más una hora y tomar clases particulares de matemáticas, chino e inglés los sábados y domingos, y dormirse a eso de las nueve o diez de la noche, nos puede hacer comprender perfectamente cómo es que su futuro estará marcado, seguramente sin falta, por la disciplina y la constancia. Lo peor, para nosotros, es que no es un caso extraordinario de China (ni siquiera de Corea del Sur o Japón, que tampoco tiene mucho que envidiarle), sino, más bien, uno bastante común. Muy posiblemente este niño también sea hijo único y por lo tanto tendrá para sí todas las esperanzas y esfuerzos concentrados de sus padres y que podrían ser traducidos como ahorros de toda la vida. A diferencia de lo que ocurriría en un caso latinoamericano, siendo sinceros, este joven no va a desperdiciar el dinero en lujos extravagantes o muchas cosas que no necesite (la bolsa que Paris Hilton lució en la gala de MTV o la súper motocicleta que acaba de sacar Honda), sino que irá a parar directamente a la cuenta de la Universidad. Y si tiene un poco más de suerte, hasta es posible que esos ahorros alcancen para que pueda irse a estudiar a una de las mejores universidades estadounidenses y se una a los más de 325 mil estudiantes asiáticos que están ya en esas aulas y que siguen aumentando a pasos agigantados.
No, no es una buena noticia ni para los mexicanos ni para los argentinos ni chilenos ni brasileños ni ningún otro latinoamericano, cuando solamente las horas de estudio asiáticas doblan la cantidad de las latinas. Luego, si tomamos en cuenta que China está sacando un promedio de poco más de 350 mil ingenieros por año mientras México saca apenas unos 13 mil, más o menos vamos visualizando cómo se está dibujando nuestro futuro. ¿Por qué? Bueno, no es por hacer creer a los ingenieros, yo misma no lo soy, pero si hay un factor de selección por parte de las empresas importantes, que casi siempre son las de software y las de muchos otros productos sofisticados, a la hora de invertir, esto es la cantidad de graduados en ingeniería: representan mano de obra calificada y si es barata, pues mucho mejor.
Claro que si sólo quisiéramos tomar en cuenta que la población China es varias veces más grande que la mexicana, por ejemplo, significaría un motivo de consuelo para el ignorante. Únicamente en el 2005, 80 por ciento de los 269 mil estudiantes de la UNAM estaba siguiendo carreras de Ciencias Sociales, Humanidades, Artes y Medicina, si después le agregan que del 20 por ciento restante probablemente un uno o dos por ciento dejaría la Universidad en el transcurso de sus estudios debido a múltiples motivos, como que no hay bastante consuelo, ¿verdad? Sin embargo, con esto no quiero decir que la juventud mexicana no debería seguir este camino de las CCS, Humanidades o Medicina, sino que mi crítica va hacia todas esas personas que pertenecen a ese inmenso porcentaje y que ni siquiera tienen la vocación del humanista o el sociólogo, cuando, más bien, lo único que representan es una juventud a la que no le gusta esforzarse. Irónicamente son estas personas las que suelen reaccionar primero a las provocaciones cuando la economía señala a sus carreras como “No productivas”, cuando fueron precisamente ellos quienes comenzaron a desvalorizar la imagen de su respectiva licenciatura al decir “No quiero pensar más en matemáticas, optaré por algo fácil” o, en el caso de los médicos y psicólogos, “Cuando salga trabajaré de forma independiente, ganaré dinero más rápido que siendo ingeniero”. Si estamos pensando así, es muy necesario que nos replanteemos ciertas cosas.
Decíamos que el logro chino no es algo por lo que debamos alegrarnos los latinos y mucho menos quedarnos contemplando: Toda latinoamérica está empezando a quedarse atrás. Según Juan Enríquez Cabot, de la revista As the Future Catches You, “los mexicanos, los brasileños, los argentinos, los chilenos y los africanos, siguen reestructurando sus economías una vez tras otra... y permanecen pobres... y su futuro es cada vez más oscuro... porque generan y exportan muy poco conocimiento”.
Si queremos pensar que no, entonces ¿podemos explicar cómo es que Holanda, un país con poco sol, un territorio tan pequeño a comparación de México y con la mano de obra más cara del mundo, es el primer productor mundial de flores? Claro, tiene que ver con la inversión que le dedican a la investigación y tecnología, en este caso a la genética; algo en lo que, definitivamente, México no se puede comparar siendo que en pleno siglo XXI, como muchas economías latinoamericanas, si no es que todas, la gente sigue dependiendo bastante de “la mera producción de materia prima”. Sin embargo, ¿qué hay de aquella empresa finesa que comenzó exportando madera, para luego producir y exportar muebles, y que más tarde se especializó en el diseño de éstos y finalmente pasó a enfocarse en el diseño de la tecnología? Esta empresa a la que todos conocemos como Nokia y que no es el único extraordinario ejemplo. Ahora que si quieren replicar diciendo que en los días en los que Nokia nació no había la competencia que hay ahora, ¿qué hay de la empresa hindú Wipro y su inicial producción de aceites y el actual ramo tecnológico especializado en software? Creo que lo que los empresarios latinoamericanos no quieren reconocer es que de lo que siempre han carecido es de visión y tal vez hasta de constancia y disciplina.
Sí, es muy probable que México, en mi caso, haya perdido mucho tiempo debido a la mezquinidad de los políticos y a la mala distribución del presupuesto para movilizar a la nación; pero los ciudadanos tampoco nos libramos de la culpa y no porque no exijamos que “nos den lo que merecemos”, porque de eso me consta que lo hacemos aun cuando realmente no nos importa. México, como muchos otros países latinoamericanos, sigue culpando al otro de su desgracia y eso tan sólo podemos observarlo en el lenguaje cotidiano que, a los ojos de un asiático (de los que tanto nos gusta burlarnos), puede ser tan ridículo e increíble que en serio debería darnos un poco de vergüenza; eso sería, claro, si todavía nos quedara un poco: “Si el profesor hubiera subido las diapositivas el lunes, me hubiera dado tiempo de estudiar para el examen del viernes” “¿Por qué voy a limpiarlo si no fui yo el que lo tiró?” “¿Quién lo quiere, huh? Entonces ve y búscalo tú”. Tal vez no esté tan errado decir que nuestros países son los países adolescentes y eso, evidentemente, no es ninguna especie de cumplido.
México ha perdido también mucho dinero y tiempo discutiendo sobre los subsidios que se le otorga no sólo a la gente que más lo necesita (bueno sería eso de ser verdad), sino también a aquellos que pueden pagarse perfectamente una colegiatura decente y en aquellos que no aportan más que pereza y representan perfectamente la incapacidad (a veces pensamos que puede ser hasta mental) de diálogo y búsqueda del bien común. Honestamente si hay algo que debería desesperarnos es que el gobierno le facilite la vida a la gente floja; por ejemplo, hace poco en Tabasco, el gobierno aprobó el subsidio que se le otorgaría a personas de una zona bien conocida como el agujero de las ratas y no precisamente porque hablen de estos roedores amigos, sino más bien hablaban de aquellos poco honorables hombres cuyo pretexto al ser aprehendidos, cuando tenemos suerte, es que ese era el único camino que habían encontrado para vivir debido a que no tienen empleo. Evidentemente hay más comunidades y colonias completas que sí merecían ese subsidio. Otro ejemplo claro son los profesores en Oaxaca en aquel mayo del 2006 que, lejos de dar el ejemplo como guías para esas futuras generaciones que heredarían al país, fueron más bien perfectos representantes de la asociación de retrógrados y ambiciosos trogloditas incapaces de mostrar siquiera un poquito de respeto y dignidad al negarse en caer en el show de la violencia. Sin irnos más al Sur, en el Centro podemos encontrar otro ejemplo perfecto llamado UNAM: el modelo de la ineficiencia*; aunque eso tendrá que ser historia para otro día, porque es muy, muy larga.
Cierto, todos queremos empleo, queremos que varias empresas abran sus plantas en el país, pero ¿cómo podemos conseguirlo cuando les demostramos que nuestro nivel de competitividad es tan mediocre porque pasamos más tiempo viendo televisión en vez de apuntarnos a aprender el idioma de los negocios cuando menos? ¿Cómo podemos asegurarle un futuro de verdad a los más pequeños cuando preferimos consumir a ahorrar? Todos, incluido los políticos y a veces hasta los economistas, están omitiendo de la fórmula económica la verdadera importancia de la educación como factor de disminución de la brecha entre clases y muchos otros problemas más (corrupción, hasta desempleo). Por supuesto, lo anterior no se traduce como invertir más del presupuesto en las escuelas y universidades de gobierno, sino en evaluar la eficiencia y eficacia de éstas y exigir que todos los centros que adopten el nombre de “Autónomo” empiecen a ganárselo.
Dudosamente Estados Unidos tiene su posición como potencia debido a la mezcla de culturas que le forman y que, aun así, sigue sin pertenecer a una en específico, porque si a esas vamos tenemos a una China unida por las enseñanzas de Confucio. Entonces, nosotros, países con historia, ¿por qué a pesar de esto somos tan incultos? Hasta tenemos un programa de televisión demostrándonos como si fuera un chiste de lo más cómico que un niño de primaria sabe mucho más que un adulto. Lo peor es que insistimos en echarle la culpa al otro de nuestros fracasos y mientras todos discuten, nadie llega a acuerdos verdaderamente importantes y, lo que es peor, parece que ni siquiera se dan cuenta de lo que pasa alrededor, fuera de México, más allá de Estados Unidos. Tal vez lo que nos haga falta sea pensar a lo Kennedy: “¿Por qué no en vez de preguntarte qué puede hacer el país por ti, piensas qué puedes hacer tú por el país?”
Y ya, dejémonos de tanta palabra. Si alguien quiere sacar el lado optimista de la situación, me gustaría que sea la idea de que todavía no es tan tarde para hacer algo. Y si por otro lado empiezan con el salmodía de que este capitalismo y neoliberalismo salvaje y el gobierno son los únicos culpables de nuestra desgracia, adelante, pero les recuerdo que mientras ustedes se quejan, el tiempo pasa y los chinos siguen avanzando en su meta de hablar inglés.
Bibliografía consultada:
- Oppenheimer, Andrés. (2005). Cuentos chinos. (1ra. ed.). México: Plaza Janés.
- (2006) Aquí se habla inglés. The Economist. Artículo disponible en: http://www.economist.com/business/
- Columna extraída del Financiero (2007). ¿Dónde están los imposibles? Artículo disponible en: http://www.universopyme.com.mx/
PD.- * El título de mi próxima crítica.

Bueno ¬¬ ya que esos chinitos me ganan espacio en el ingles...estudiare italiano ¬¬...
ResponderEliminarnah ya fuera de broma xD...
me sorprende 1º que nada tu capacidad de hacer criticas ...juro que parecia echa por una profesional o-o deberias trabajar de esto xD o sacarle provecho O.o
y ya entrando en el tema del articulo
si...es sorprendente pero cierto o-o
a los paises de latinoamerica no les gusta ezforzarse...almenos no lo suficiente ¬¬...
y si hablamos de los dirigentes que hay en algunos ¬¬...con ellos no se llega a ningun lado(lease presidenta de argentina... X_x)
como nooo quieren que China nos coma viivos X_x...todavia queda muuuchooo muchiiisiimooo por aprender...y poner el practica -.-...
la verdad es que tu articulo es uhiii >-< tenebroso deja a cualquiera pensando O_o...
el dia de mañana voy a querer salir a buscar trabajo y un chino me ganara el lugar! xD(ejemplo) nah pero en muchos paises tmb prefieren contratar a extranjeros antes que alguien de su pais por considerarlos superiores -.- y asi es como la gente se keda sin trabajo -_- y talvez sea cierto peroo quien tiene la culpa de que se llegara a eso? nosotros mismos por dejarnos arruinar aasi ¬¬u...
y hablando de los subsidios de tu pais...aki estamos hasta el cuello de eso -.- los famosos planes trabajar ¬¬ hay para madres solteras, padres de familia sin trabajo, para biudas, las escuelas, etc y todo ¬¬ y en una sola familia ¬¬ de los cuales ninguno quiere trabajar entre todos esos planes que piden viven de lo mas bien ¬¬ comprandose dvds, televisores gigantes y eso ¬¬ dandoles cualkier educacion a los hijos pero claro todo sin trabajr :) ¬¬....horror....son todos una manga de vagos! >__<
es cierto que podrian llamarnos los paises adolescentes ¬¬ no quieren hacer nada son rebeldes y solo les interesan cosas estupidas y superfluas ¬¬...
horror....como no quieren que paises como china y su poblacion nos coma vivos!! Dx
por estas cosas es que ellos avanzan toman terreno en los demas paises y consiguen los puetos de trabajo ¬¬ entre un holgazan bueno para nada y alguien que desmuestra tener potencial y la ganas de trabajar a quien se contrata -.-?.....
y aunq hayan excepciones y un minimo porcentaje de personas que no sean de esa manera...aun asi entran todos en el mismo costal y piensan que todos son iguales ¬¬...
es frustrante -.-...
(mañana sigo estudiando para mi examen ¬¬*)
ok...dando por finalizado esto por que creo que ya es muy largo o.o..nuevo felicidades por el articulo o.o no todas las personas que conozco de nuestra edad podrian escribir algo asi o-o ...la verdad ni cerca xD...sorprendente o-o! tienes mucho talento con las palabras x3 asi ke no dejs de lado tus sueños owo y sigue adelante! x3 te apoyare
owo!
Hasta pronto x3! ojala hagas otro articulo asi de bueno o.o
ne cuando vi lo largo ke era pense OMG! xD
pero fue bastante interesante O.o lo lei de corrido xD
hasta pronto bye! xD
P.D: Me acorde de los articulos que leia el año pasado en el colegio xD...pero este fue mejor >w< te lo aseguro owo!